Vacunas

Los mayores de edad también deben inmunizarse contra enfermedades. Las vacunas son sustancias fabricadas a partir de virus y bacterias que ocasionan enfermedades, pero cuya capacidad dañina ha sido atenuada, y que al ser administradas adecuadamente ayudan a que el organismo fortalezca sus defensas contra padecimientos que podrían desencadenar epidemias y ocasionar numerosos fallecimientos.

Las vacunas ayudan a crear resistencia a las enfermedades a través del siguiente procedimiento:
Una vez que se administra por medio de inyección (algunas para niños se dosifican en forma líquida, por vía oral), el sistema de defensas produce anticuerpos para luchar contra los gérmenes que forman la vacuna, mismos que se encuentran muertos o debilitados.

Los anticuerpos “practican” con los microorganismos atenuados, de modo que cuando los gérmenes verdaderos ataquen a la persona, el sistema de defensas sabrá cómo destruirlos.
Finalmente, los anticuerpos protectores permanecerán almacenados en el organismo para protegerlo, es decir, la persona habrá adquirido inmunidad.
Muchas personas piensan que las vacunas sólo son para los niños, pero no es así. Adolescentes, adultos y personas de la tercera edad necesitan protección contra numerosas enfermedades, más aún si su programa de inmunización durante la infancia fue deficiente o no fue concluido. Más aún, debemos considerar que algunas de las infecciones prevenibles a través de la vacunación son más graves cuando ocurren en adultos, como en el caso del sarampión (padecimiento viral que genera fiebre, ronchitas, secreciones nasales, ojos enrojecidos y tos) o pueden tener consecuencias devastadoras, como la rubéola (padecimiento que genera granitos y malestar general), que al ser adquirida durante el embarazo puede ocasionar serios problemas en el bebé.
Por tal motivo, es importante que la población mexicana tome conciencia de que no sólo se debe cumplir con los programas infantiles de inmunización, sino también con los de la edad adulta. Un paso importante para lograrlo consiste en estar informado, y para ello le presentamos lo siguiente.

Consideraciones finales
Las reacciones adversas a estas aplicaciones no suelen ser graves y comprenden inflamación en el sitio de la aplicación, fiebre y malestar general por 1 ó 2 días. Los efectos secundarios graves, como anafilaxia (reacción grave de rechazo hacia una sustancia que el organismo considera dañina; puede generar dificultad para respirar, desmayo y disminución de ritmo cardiaco), son muy raros y se presentan con más frecuencia en personas que sufren alergia al huevo, ya que algunas vacunas requieren de dicho producto para su elaboración.
Asimismo, cabe aclarar que algunas vacunas no confieren una protección del 100%, como sucede en el caso de las de influenza y neumococo, debido a la capacidad de variación de los virus o a la cantidad de tipos bacterianos que pueden producir las enfermedades. Sin embargo, son útiles en cuanto a que reducen las complicaciones y síntomas.
Finalmente, es importante mencionar que todo el programa de inmunización en adolescentes, adultos y personas de la tercera edad debe ser supervisado por el médico familiar, además de que se debe llevar un registro o cartilla para asegurar que se cubra cabalmente.